Nueva York – Día 2 – parte 1 y 2

Después de un buen descanso, alistarnos, armar bolsito y “desayunar” partimos.  Gracias a la previsión del día anterior, antes de volver al hicimos compra de bebidas y snacks para picar. Compramos un sándwich para el día pero terminó siendo elsalvador de la mañana porque el desayuno, bastante malo en el hotel con opciones limitadas y muy americanizadas. 

Partimos, caminando por la W 48th St hacia el Río Hudson (al oeste de donde estábamos) para ir a la hora de apertura (10 am) al Museo del USS Intrepid (un portaaviones que participó en la 2da Guerra Mundial en el pacífico, y que ha recibido impactos de aviones Kamikaze, y también estuvo la guerra de Corea). Ese muelle (pier) no es sólo el portaaviones sino también lo acompaña el Submarino Glowler, que fue un submarino con capacidad nuclear primero en su especie y que tuvo un corto período de servicio ya que su tecnología se volvió rápidamente obsoleta con la aparición de los misiles balísticos. Este tipo de submarino tenía una especie de avión no tripulado que en realidad era una bomba voladora precursor de un misil.  

También, pero con costo adicional de 15 USD, se puede visitar en formato de visita guiada con horario prefijado, un ejemplar restaurado del Concorde construido en colaboración del Reino Unido y Francia, avión de pasajeros supersónico, que en este caso voló para British Airways. 

El costo de la entrada fue cubierto con el pase del Sightseeing, y adicionamos la visita al Concorde. La entrada al museo como casi en todos los atractivos turísticss, es a través de un código QR, que se lo puede escanear directo desde la app de Sightseeing o se puede imprimir el pase. Lo primero que hicimos fue ir al Museo del Submarino (que se encuentra a un costado del portaaviones, casi a la entrada) y recorrerlo, ya que teníamos entrada a las 11:30 para visitar el Concorde. 

Luego, como nos quedó algo de tiempo antes de las 11.30, decidimos subir al portaaviones pero por el nivel inferior, donde se encontraban muestras de camarotes, cocina, comedor, lugares comunes; subimos por ascensor un nivel adicional donde se encontraba el hangar con aviones, helicópteros, algún que otro simulador y juego interactivo. Se estaba preparando una nueva exhibición donde el protagonista sería la restauración de un Vaught Corsair F4U. 

El Concord se encuentra del mismo lado que el submarino, pero hacia el final del pier, con una vista increíble del río Hudson. Fuimos a hacer la fila para el ingreso, previa a algunas fotos panorámicas. Una vez que subimos la plataforma para entrar al avión, en formato de visita guiada, nos sentamos en las filas del avión que estaban destinadas para esto, donde además de explicación hubo una breve trivia para darle “onda a la visita”, terminando con tiempo suficiente para sacar fotos de la cabina (sin sentarse). Como el espacio es súper limitado, podíamos ir de a uno para tener las fotos.  Obviamente que ahí arriba todos éramos nerds de la aviación. 

Después de terminar la visita nos quedamos sacando más fotos en el muelle, luego terminamos subiendo por el acceso principal al nivel de cubierta de vuelo donde obviamente, yo me puse a sacar fotos, videos de los aviones, del puente de mando, y de todo el entorno del Río Hudson y el Skyline de Manhattan. Después de estar un tiempo mirando detalles y demás, pasamos al hangar cerrado en la misma plataforma de vuelo, donde se encuentra el Transbordador Espacial Enterprise. Se puede recorrer por fuera prácticamente 360°. 

Además, puede verse algo de la historia del proyecto espacial, cápsulas espaciales como una cápsula rusa real “Sochuz”; e información acerca de todas las invenciones de la vida diaria a partir de los proyectos espaciales. Se cierra la visita con un Gift Shop. 

Como verán, seguimos caminando en todo momento, y terminamos yendo al puente de mando de navegación, comunicaciones, y torre de vuelo.  

Cerrando la visita, volvimos a pasar por el hangar del nivel inferior para recorrerlo en punta ya que la anterior pasada la hicimos rápido por el tiempo que teníamos. 

Una parte muy conmovedora de la visita, fue en la cubierta principal del portaaviones, donde se encontraba el Capitán Mike Hiden, un aviador de la marina, junto a su avion, que lo piloteó desde 1952 a 1962. Uno podía acercarse y charlar con él. 

Terminamos la visita en el giftshop más grande que tiene la salida. Ademas de las tiendas, en el piso superior tienen una especie de comedor con comida rápida si alguien quiere comer allí.  

Pensabamos hacer una visita de 2 o 3hs, pero como adicionamos la visita al Concorde y habian varios niveles y muchos aviones interesantes terminamos pasando un poco más de 4hs en en el museo. Esto para que prevean el tiempo de las visitas, ya que si son amantes de la aviación seguro su estadía será de un par de horas como la nuestra. 

Parte 2:  

Caminando por la costa, y de inmediato al Pier del Intrepid, se encuentra otro Pier que salen los ferrys turísticos para recorrer los ríos que rodean Manhattan. Esto lo haremos otro día, pero volveríamos a la zona.  

Caminamos hasta llegar al complejo de edificios Hudson Yards, que además de tener un centro comercial, se encuentra la atracción de The Veseel, The Shed, Little Spain (para comer algo), empieza o termina depende de cómo lo veas el Highline Park, el mirador The Edge, y la estatua de la Paloma gigante que está de moda. 

Lo primero que hacemos es entrar al centro comercial, ir al piso 4 para canjear con el pase, la entrada al mirador The Edge para el atardecer (exactamente fue un poco antes, ya que para ese horario tiene un costo adicional). 

Luego de ello, volvimos a almorzar en Shake Shack (ahora me doy cuenta que fuimos dos días seguidos), pero esto es a la falta de otra oferta que vaya con el presupuesto que teníamos definido, ya que también pasamos por Little Spain y no nos fuimos muy convencidos por los precios. Este pequeño mercado español se encuentra en uno de los subsuelos del rascacielos. 

Más tarde, después de almorzar y descansar un poco las piernas, decidimos subir al The Vessel. Sacamos la entrada en una especie de tienda que estaba a unos metros de la entrada, tambien se puede sacar por la web, la única contra de eso es que se compra la entrada con un horario determinado. Subimos por las escaleras (había espera para el ascensor), y como subimos, también la bajamos bastante rápido. Mucho no puedo decir al respecto, ¿Vale la pena?, y no sé, es algo distinto nomás. El precio de la entrada, no incluida en el pase, es de $10 o $12 usd. 

Hicimos medio rápido la visita para llegar a tiempo al horario de ingreso al mirador The Edge, en el cual, como iba a pasar con el resto de miradores pasas por una previa al ascenso con pantallas, proyecciones, sonidos, luces, maquetas, etc.; y luego en un ascensor con alguna animación.  

Una vez arriba, es ver locaciones, buscar el mejor lugar para la foto y demás. En general hay algún lugar para tomar algo, y para estar sentado descansando y admirando el paisaje. 

Después de las fotos de rigor, y de educar a algunas personas que se salteaban las filas para la “foto”, descendimos y continuamos caminando por el Highline Park. 

Entre paréntesis, el centro comercial es muy útil para el uso de sanitarios. 

Este parque en altura es una restauración de un viejo ferrocarril ya que toda la zona donde uno hace el recorrido estaba llena de fábricas. Al ir mutando la zona fabril a una zona residencial había quedado en total abandono. Así que fue una gran idea de convertirlo en un parque, incorporando flora y rodeado de edificios restaurados ex fábricas y otros nuevos diseñados por arquitectos de renombre.  

Nuestro recorrido terminó en la zona de Chelsea Market (que en ese momento no lo encontramos), y nuestra intención fue ver el atardecer, que terminó siendo en Little Island que está casi al finalizar el Highline Park ubicado muy cerca del Pier 55. Ya estábamos muy cortos de batería así que las imágenes que fuimos sacando cada vez fueron menores.  

Después del atardecer, fuimos al Pier que se encuentra próximo donde se encontraba un patio de comidas bastante pobre (con algunos locales cerrados), donde además hay oficinas. Lo interesante es que subiendo por un montacargas podes acceder a la terraza que permite tener unas lindas vistas a la zona financiera de Manhattan, Hudson Yards (donde veníamos anteriormente) y de New Jersey.  

Ya siendo tarde (después de las 19 seguramente ya que no tenía más batería), volvimos a pie, por abajo no por el Highline Park pero si en paralelo. Así llegamos a conocer por fuera la zona del Madison Square Garden y ya por Broadway nos ubicamos para pasar por Time Square para volver al hotel. 

Previo al hotel, volvimos a cenar en Taco Bell, para no volver a salir hasta el día siguiente. Llegamos a caminar 30.000 pasos este día, el día en el que más pasos dimos en todo el viaje. La parte buena de recorrer la ciudad es que uno se va familiarizando como están distribuidas las calles y avenidas y de a poco uno empieza a sentirse no tan extraño en la ciudad. 

No pensábamos que íbamos a estar tanto tiempo afuera del hotel y que íbamos a volver tan tarde, razón por la cual, nuestro consejo, es que siempre lleven algo para cargar su celular o cámara, ya sea un cable USB, un cargador portátil o lo que suelan utilizar.  

A acontinuación la galería de fotos. La marca de agua están desparramadas y no siempre en el costado para evitar que las recorten ;)


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