Nueva York – Día 11 – último día

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Hicimos el check out y pudimos dejar nuestro equipaje al encargado. Nuestro vuelo salía alrededor de las 11 pm, así que teníamos prácticamente todo ese día para seguir recorriendo un poco más.  Cerca estaban las tiendas de TJ Maxx y Marshall’s. Pasamos un buen tiempo en la segunda, comprando ropa, zapatos y otras cositas, aprovechando los buenos precios. Volvimos al hotel a dejar las compras para volver a salir enseguida. 

Salimos caminando rumbo al barrio de Chelsea, donde nos encontramos con el Starbucks Reserve Roastery, un local muy grande que vale la pena visitar, ya que posee una tienda de souvenirs enorme, restaurante, obviamente una barra de café y espacios muy lindos para relajarse un poco. Cerca de la zona, mejor dicho, enfrente estaba la tienda de Google, así que entramos a mirar un poco los productos que ofrecen, probamos los celulares y auriculares. 

Justo enfrente de la tienda, se encuentra el famoso Chelsea Market, una antigua fábrica donde se fabricaban las galletas Oreo. Hoy en día, el lugar ha sido recuperado para ser un gran polo gastronómico, donde hay una gran oferta de restaurantes, cafeterías y souvenirs. Recorrimos primero el lugar y luego nos decidimos por unos slides de pizza en masa de focaccia en la pizzeria siciliana Filaga. Luego en el mismo lugar fuimos a Amy’s Bread por un café y el postre.  

Volvimos caminando al hotel a través de Hudson Yards, llegamos a la estatua de la paloma gigante (Dinosaur), tomamos las respectivas fotos y arribamos al hotel para terminar de guardar las últimas cosas en el equipaje. Hicimos un poco de tiempo, cargamos baterías y salimos rumbo al aeropuerto. Analizamos varias opciones para ir, descartando tomar taxi, Uber (*), Revel, similares por su alto costo (aproximadamente $100usd), asi que nos armamos de valor y decidimos ir en metro como la gran mayoría de las personas que van al JFK, y luego nos bajamos en Jamaica Station para tomarnos el AirTrain hasta la terminal 8 que partiríamos con American Airlines. Como nos movimos en todo momento con la tarjeta OMNY y MetroCard (hoy ya fuera de circulación), no tuvimos inconvenientes en ningún momento con los accesos. Finalmente entregamos el equipaje, pasamos por seguridad (con quita de zapatos incluido, y una cola enorme), tanto que esperamos poco tiempo para abordar al avión. El Free Shop cerrado por reformas, así que no hubo mucho por hacer.

Volvimos en un viaje tranquilo excepto al momento de subir. Nos tocó tener en el asiento del pasillo a una mujer asiática que subió con asistencia, luego en el avión parecía no requerirla pero tampoco hablaba inglés, español así que parecía raro. Como el avión no estaba lleno, Vero, con lenguajes de seña le pidío si podía pasar a la fila del medio, que tendría más espacio ella y nosotros. Accedió así que volvimos más comodos. Cuando bajamos, la vinieron a buscar arriba del avión unas personas para darle asistencia.

Así se termino esta crónica de viaje que inaugura nuestro blog. Iremos por más cosas para hacer y contar!.

(*) Comentario sobre Uber. Si tenes una valija chica y un elemento personal, desde ciertos puntos y en ciertos horarios comenzó un servicio de Uber Shuttle que te lleva al aeropuerto. En ese momento, la promoción costaba 10 usd. Lo tuvimos en cuenta hasta que supimos que no iba a ser posible nuestro viaje por el equipaje que llevábamos.


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